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MISIÓN

Proclamar el evangelio de Jesucristo a todas las personas y de todas las naciones del mundo, no importando su raza o condición social tomando como base la palabra de DIOS plasmada en las escrituras de la santa Bíblia.

QUIÉNES SOMOS LOS CRISTIANOS Y EN QUE CREEMOS?

Cita Bíblica: 1 Pedro 2:9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; 10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

Somos una iglesia fundamentada en el evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Existimos para glorificar a Dios en todos los aspectos de nuestras vidas, tanto en el ministerial, como el familiar al cual le damos la gran importancia que la Biblia nos enseña.
Cada miembro de nuestra iglesia es llamado a ser un verdadero discípulo de nuestro Señor Jesucristo (Juan 8:31) y permanecer en el pleno consejo de la palabra de Dios. También vemos el claro mandamiento del Señor a predicar el evangelio a toda criatura (Marcos 16:15-16) y hacer discípulos a todas las naciones (Mateo 28:19-20).
Según hemos sido capacitados con dones dados por El Espíritu Santo (1 Pedro 4:10), vamos ministrando también a nosotros para la edificación del cuerpo de Cristo, y de esta manera extender el reino de Dios en la tierra por medio del evangelio de nuestra salvación.

LAS ESCRITURAS. Las Escrituras del Antiguo y el Nuevo Testamento fueron dadas por la inspiración de Dios, y son el único estándar suficiente, seguro, y autorizado de todo conocimiento, fe y obediencia que salva.

DIOS. Hay un solo Dios, el Creador, Conservador y Gobernante de todas las cosas, teniendo todo tipo de perfección en Sí Mismo y de Sí Mismo, y siendo infinito en cada uno; y a El toda criatura le debe el nivel más elevado de amor, reverencia y obediencia.

LA TRINIDAD. Dios se revela a nosotros como Padre, Hijo y Espíritu Santo, cada uno con distintos atributos personales, pero sin división en Su naturaleza, esencia o ser.

LA PROVIDENCIA. Dios, desde la eternidad, decreta o permite que acontezcan todas las cosas, y sostiene, dirige y gobierna perpetuamente todas las creaturas y todos los eventos sin ser de ninguna manera el autor o el aprobador del pecado, y sin destruir el libre albedrío y la responsabilidad de las criaturas inteligentes.

LA ELECCIÓN. La elección es la selección eterna de Dios de algunas personas para la vida eterna – no por algún mérito previsto en ellos, sino por Su mera misericordia en Cristo – y por consecuencia de esto son llamados, justificados y glorificados.

LA CAÍDA DEL HOMBRE. Dios originalmente creó al hombre a Su propio imagen, y libre de pecado; pero, por medio de la tentación de Satanás, el hombre transgredió el mandamiento de Dios y cayó de su santidad y justicia original; por lo cual su posteridad (es decir, descendientes) heredan la naturaleza corrupta y completamente opuesta a Dios y Su ley, están bajo condenación, y tan pronto como son capaces de acción moral, llegan a ser transgresores verdaderos.

EL MEDIADOR. Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios, es el mediador designado divinamente entre Dios y el hombre. Habiendo tomado en Sí la naturaleza humana, pero sin pecado, Él cumplió con la ley perfectamente, padeció y murió en la cruz por la salvación de pecadores. Fue sepultado, resucitó al tercer día, y ascendió a Su Padre, en cuya diestra vive para siempre para hacer intercesión por Su pueblo. Él es el único Mediador, Profeta, Sacerdote, Rey de Su Iglesia y Soberano del universo.

LA REGENERACIÓN. La regeneración es un cambio de corazón, una obra del Espíritu Santo, quién da vida a los que están muertos en sus transgresiones y pecados, iluminando sus mentes espiritualmente para salvación con el fin de entender la Palabra de Dios, y renovando su naturaleza completa para que amen y practiquen la santidad. Es una obra solamente de la gracia gratuita y especial de Dios.

EL ARREPENTIMIENTO. El arrepentimiento es una gracia evangélica, en el cual el Espíritu Santo hace consciente a una persona de la maldad multiforme de su pecado, para que se humille con tristeza piadosa, que deteste, y aborrezca el pecado [es decir, odie] y a sí mismo, con el propósito de caminar ante Dios de tal manera que le agrade en todas las cosas.

LA FE. La fe salvadora es la creencia, basada en la autoridad de Dios, de cualquier cosa que se revela en Su Palabra referente a Cristo; aceptándolo y reposando en Él solamente para la justificación y la vida eterna. El Espíritu Santo obra en el corazón y acompaña toda la gracia salvadora y lleva a una vida de santidad.

LA JUSTIFICACIÓN. La justificación es la absolución misericordiosa y total de todo pecado por Dios de pecadores que creen en Cristo mediante el sacrificio satisfactorio que hizo Cristo en la Cruz. No es dado por algo merecido ni hecho por ellos, sino por causa de la obediencia y satisfacción de Cristo; ellos reciben y reposan en Él y Su justicia por fe.

LA SANTIFICACIÓN. Aquellos que han sido regenerados también son santificados por medio de la Palabra y el Espíritu de Dios morando en ellos. Esta santificación es progresiva a través del suministro de fortaleza Divina, la cual todo santo busca obtener, buscando una vida celestial en obediencia cordial [es decir, dispuesta] a todos los mandamientos de Cristo.

LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS. Los que Dios ha aceptado en el Amado, y santificado por Su Espíritu, jamás caerán totalmente, ni rechazarán al final de cuentas, su estado de gracia, sino que ciertamente perseverarán hasta el final; y aunque pueden llegar a caer en el pecado por negligencia y tentación, contristando al Espíritu, impidiendo sus gracias y consuelos, trayendo reproche a la Iglesia y juicios temporales sobre ellos mismos, serán renovados nuevamente para el arrepentimiento y serán conservados por el poder de Dios mediante la fe que da salvación.

LA IGLESIA. El Señor Jesús es la Cabeza de la Iglesia, la cual se compone de todos Sus discípulos verdaderos, y en Él está invertido supremamente todo poder para su gobierno. Según Su mandamiento, los cristianos han de formarse en sociedades o iglesias particulares; y a cada una de estas iglesias Él ha dado la autoridad necesaria para administrar el orden, la disciplina y la adoración que Él ha designado. Los oficiales regulares de una iglesia son los Obispos (o Ancianos) y los Diáconos.

EL BAUTISMO. El bautismo es una ordenanza del Señor Jesús, obligatoria para todo creyente, donde es sumergido en agua en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, como una señal de su comunión con la muerte y la resurrección de Cristo, el perdón de los pecados y de su entrega a Dios, para vivir y andar en vida nueva.

LA CENA DEL SEÑOR. La Cena del Señor es una ordenanza de Jesucristo que ha de administrarse con pan y vino, la cual han de celebrar Sus iglesias hasta el fin del mundo. No es en ningún sentido un sacrificio, sino que fue designado para conmemorar Su muerte, para confirmar la fe de los cristianos y para ser un vínculo, un compromiso y una renovación de su comunión con Él, y de su comunión con la iglesia.

EL DÍA DEL SEÑOR. La Iglesia del Nuevo Testamento da el ejemplo de congregarse en el Día del Señor (es decir, el Domingo) para la lectura y enseñanza de la Palabra de Dios, la adoración, la oración y el ánimo mutuo – estimulándose unos a otros a amar y a las buenas obras. Es propio ver el Día del Señor como una celebración de la resurrección de Cristo y la redención de Su pueblo.

LA LIBERTAD DE CONCIENCIA. Sólo Dios es el Señor de la conciencia; y El la ha dejado libre de doctrinas y mandamientos de hombres, mismos que son contrarios a Su Palabra, o no tienen nada de Su contenido en ellas. Los magistrados civiles son colocados por Dios por lo que la sujeción de todas las cosas legales ordenados por ellos deben de ser efectuadas por nosotros en el Señor, no solamente por el castigo, sino también por motivos de conciencia.

LA RESURRECCIÓN. Los cuerpos de los hombres se convierten en polvo después de la muerte, pero sus espíritus regresan inmediatamente a Dios – los justos descansan con Él; los impíos serán guardados bajo oscuridad para el juicio. En el día final, los cuerpos de todos los muertos, tanto de justos como de injustos, serán resucitados.

EL JUICIO. Dios ha designado un día en el cual Él juzgará al mundo por medio de Jesucristo, cuando le dará a cada persona según sus obras: los perversos entrarán en el castigo eterno y los justos, en la vida eterna.

LA SALVACIÓN QUE JESÚS OFRECE ES GRATIS.

A) Dice la Palabra: “que por gracia somos salvos”, a) no por religión, b) no por méritos, c) no por ser buenos religiosos, d) no por ser influyentes, e) no es porque me porte bien, f) sino porque le amamos, g) le respetamos y admiramos.

B) Él es mi Dios, mi Rey, mi salvador. Efesios 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.

C) Hebreos 4:16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

¿Y QUÉ CON RESPECTO A LOS DISCIPULOS, LOS APÓSTOLES Y LOS SANTOS?

A) Nosotros tenemos un alto reconocimiento a los hombres y mujeres que Dios usó, para traernos Su Palabra y el testimonio y los hechos de Jesús.

B)Cada persona que ama al Señor y le sirve apartándose del mal, para ser solo de Él “es un santo”. Santo significa: bienaventurado, consagrado, apartado para Dios.

C)Nosotros los amamos y los respetamos, pero no les rendimos culto ni adoración, porque solo a Dios lo hacemos. Porque ellos mismos así lo declararon.

D) Ejemplos: Pedro no admite adoración. Hechos 10:25 Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. 26 Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre.

E) Ni un ángel de Dios admite adoración: Apocalipsis 19:9 Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios. 10 Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía. Apocalipsis 22:8 Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. 9 Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.

LA SALVACIÓN QUE JESÚS OFRECE ES GRATIS.

A) Dice la Palabra: “que por gracia somos salvos”, a) no por religión, b) no por méritos, c) no por ser buenos religiosos, d) no por ser influyentes, e) no es porque me porte bien, f) sino porque le amamos, g) le respetamos y admiramos.

B) Él es mi Dios, mi Rey, mi salvador. Efesios 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.

C) Hebreos 4:16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

¿Y QUÉ CON RESPECTO A LOS DISCIPULOS, LOS APÓSTOLES Y LOS SANTOS?

A) Nosotros tenemos un alto reconocimiento a los hombres y mujeres que Dios usó, para traernos Su Palabra y el testimonio y los hechos de Jesús.

B)Cada persona que ama al Señor y le sirve apartándose del mal, para ser solo de Él “es un santo”. Santo significa: bienaventurado, consagrado, apartado para Dios.

C)Nosotros los amamos y los respetamos, pero no les rendimos culto ni adoración, porque solo a Dios lo hacemos. Porque ellos mismos así lo declararon.

D) Ejemplos: Pedro no admite adoración. Hechos 10:25 Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. 26 Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre.

E) Ni un ángel de Diosa dmite adoración: Apocalipsis 19:9 Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios. 10 Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía. Apocalipsis 22:8 Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y después que las hube oído y visto, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. 9 Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.

 

 
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