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- Pastor
- Alabanza y adoración
- Ujier
- Diacono
- Panderista
- Evangelista
- Apostol
- Profeta
- Predicador
- Maestro
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Pastor:
El rol pastoral bíblico no tiene que ver tanto con autoridad, sino con apacentar y enseñar.
¿Qué involucra bíblicamente el término Pastor? La idea del pastor viene de la tradi ción pastoral de Israel. La cría de animales, especialmente ovejas, su alimentación y cuidado, su protección y corrección, servían de ejemplo para el cuidado espiritual del pueblo de Dios. Dios mismo es identificado muchas veces como el Buen Pastor, tal como lo expresa el Salmo 23.
Jesús se identifica como el Buen Pastor que da su vida por sus ovejas, que logra ovejas obedientes, que prestan atención a su voz y lo siguen, y quien protege a sus ovejas de modo que nadie las arrebatará de su mano. Los pastores de hoy haremos bien en tomar en cuenta el carácter pastoral de Dios y la vida pastoral de Jesús como modelo profesional.
¿Cuáles son las tareas, actividades y funciones principales que debe cumplir un pastor?
El pastor tiene un importante rol educativo en la iglesia. Los pastores, juntamente con los maestros, son necesarios para consolidar las iglesias. Esto ocurre a través de la enseñanza, el cuidado pastoral y el liderazgo espiritual. Es notable que el texto griego, “pastores” y “maestros” están unidos de forma especial (tous de poimenas kai didskalous). Quizá estos dos ministerios debieran ir más unidos de los que es nuestra práctica actual. Bien podría unírselos en un solo título: “pastores-maestros”.
Es necesario mantener un buen equilibrio entre tareas administrativas, tareas de enseñanza y tareas de cuidado pastoral. El pastor debería velar bien por los tres ámbitos, pero a la vez desarrollar el ámbito que mejor concuerda con sus dones, y buscar refuerzo en los ámbitos en los que es más débil. Si su fuerte es enseñar, debería buscar la excelencia en la predicación y las clases bíblicas. En tal caso necesita capacitar y dar lugar a otra gente para hacer la tarea administrativa y de visitación. Si su fuerte es la visitación y la consejería, debe buscar formas de asegurar que la iglesia no sufra por falta de intuición y predicación orientadora. Puede invitar a otros maestros o dar lugar a miembros en su congregación para el ministerio educativo. Si su fuerte no es la administración, debería encomendar esta parte a gente capacitada del mundo empresarial. De todas maneras, es importante que la administración de la iglesia sea plenamente “santificada” y coopere con las metas
pastorales y misioneras de la iglesia. |
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Ministerio de alabanza y adoración:
1.- ¿Que es el ministerio de Alabanza y Adoración?
Es un grupo humano que tiene como misión:
“Glorificar a Dios a través de la alabanza congregacional y personal, reconociendo a Jesucristo como el único Salvador, ofreciendo lo mejor de lo nuestro en respuesta a lo que Él ha hecho por nosotros”.
Es necesario mencionar que el ministerio de alabanza no se restringe solamente a la interpretación musical o a la actividad cúltica. Creemos que la alabanza y la adoración son parte integral de la vida del creyente por lo cual buscamos una experiencia personal de intimidad en la presencia de nuestro Señor, y por eso entendemos la alabanza como más que sólo una actividad religiosa, vale decir, como una verdadera forma de vida.
2.- ¿Qué hace el Ministerio de Alabanza?
· Orar para que el Señor nos ayude a mantener la unidad como iglesia, a tener un corazón de adoración y de gratitud hacia él.
· Guiar a la congregación en adoración a través de la música durante cada reunión.
· Practicar y ensayar las canciones que se han apartado como escogidas para el tiempo de adoración congregacional.
· Capacitar, en la medida de lo posible, a los miembros del ministerio tanto en el área técnica como espiritual, por medio de la participación en congresos, convenciones, cursos, talleres, discipulados, etc., que profundicen el tema de la adoración y que sean de bendición para sus participantes.
· Inspirar a otros miembros de la iglesia a participar en el servicio a Dios en el área musical.
· Formar adoradores en espíritu y en verdad.
3.- ¿Quién puede participar en el Ministerio de Alabanza?
Creemos que cualquier Cristiano puede adorar al Señor de manera genuina, sin embargo creemos que es necesario que los integrantes del Ministerio de Alabanza y Adoración posean cierta madurez y claridad en su Vida Cristiana. Basados en lo anterior, definimos algunos requisitos básicos para participar en el ministerio:
3.1) Espirituales: Tener una vida espiritual en progreso, es decir: · Muestra fruto del Espíritu Santo en crecimiento. · Cultiva una vida devocional cotidiana. · Su búsqueda y relación personal con Cristo va en aumento. · Conoce y práctica la ética Cristiana. · Lleva una vida marcada por su santidad. · Ejercita su corazón de adorador diariamente. · Participa en algún nivel de discipulado o estudio en la iglesia. · Está de acuerdo con la visión de la Iglesia y la promueve. · Participa regularmente en las reuniones. · Tiene un testimonio limpio en sus relaciones fuera de la iglesia.
3.2) Emocionales: · Tiene una vida emocional equilibrada. · Cultiva una relación familiar armoniosa y creciente. · Su cónyuge está de acuerdo con su participación en el liderazgo de la iglesia y lo que esto conlleva (si es casado). · Tiene relaciones armoniosas con los hermanos de la iglesia.
3.3) De habilidades y participación: · Esta dispuesto a poner sus dones y recursos al servicio de Dios. · Creemos que todo don o talento es dado y repartido por Dios por lo que cada creyente debe ser capaz de entregar esta capacidad en alabanza a Dios. Es así que en el ministerio de alabanza buscamos disposición de entrega en los dones artísticos o musicales que posea la persona, como así también cada uno de los recursos materiales o físicos que crea que son necesarios en la participación del ministerio. · Posee habilidades musicales o similares que le permitan participar en el ministerio. · Procura capacitarse para realizar sus labores de la mejor manera posible. · Prioriza el consenso y la unidad. · Muestra fidelidad, puntualidad y responsabilidad. · Cuenta con el tiempo necesario para cumplir con las exigencias del ministerio, es decir, tiempo para ensayos (y la duración de éstos), retiros, culto, actividades especiales. En este aspecto existirá flexibilidad, sin embargo se espera un priorización del participante con referencia al ministerio. |
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Ujier:
Historia del término “Ujier”.
Durante la edad media, la palabra Ujier hacía referencia a la persona encargada de guardar las puertas en los palacios. Cuidaban de que solamente pasaran al interior aquellas personas que tuvieran motivos serios para reunirse con el rey. En aquellos tiempos uno de los personajes más importantes del gobierno era justamente la persona encargada de guardar las puertas del palacio. En sus manos se hallaba la llave del mismo. Por ende, debía ser alguien que gozara de toda la confianza del rey. Si el ujier traicionaba al rey, las llaves del palacio y con ellas el rey mismo podían caer en manos enemigas. El ujier era el que concedía o negaba acceso al rey. En la actualidad es usada con poca frecuencia. No obstante, “en algunos tribunales y cuerpos del Estado [el Ujier] tiene a su cargo la práctica de ciertas diligencias en la tramitación de los asuntos, y algunas veces cuida del orden y mantenimiento de los estrados.” Podemos decir en síntesis que la labor del ujier está relacionada con
1) la recepción de las personas a la entrada del edificio
2) la custodia de las puertas, así como el cuidado de que las diferentes actividades que se realizan al interior sean hechas sin ningún contratiempo; finalmente
3) velar por la adecuada presentación de las instalaciones, en la medida de sus posibilidades.
En el Nuevo Testamento
En el Nuevo Testamento también hallamos las funciones relativas al ujier. Quizás la más importante sea la referente a la multiplicación de los panes y los peces en Juan 6:1-15. El relato nos permite ver claramente que los apóstoles debieron fungir como ujieres en ciertas ocasiones. Su labor era muy importante para que el ministerio de Jesucristo pudiese seguir adelante. De no haber tenido a sus discípulos cerca estas hubiesen sido las funciones que Jesús habría tenido que realizar por su propia cuenta:
1.Buscar entre la multitud a quien tuviese algo de comer. (Captación de recursos)
2.Organizar a las cinco mil personas. (Administración de Recursos Humanos)
3.Sentarlas en la hierba de aquel lugar. (Organización de eventos)
4.Orar por lo alimentos que Dios estaba proveyendo. (Ministerio Sacerdotal)
5.Repartir entre los cinco mil presentes lo que Dios dio. (Administrador/Contador)
6.Recoger lo restante. 7.
Contabilizar, almacenar y transportar el sobrante.
A lo mejor le hubiese tomado todo el día tan sólo realizar todas estas actividades. Sin embargo, los doce discípulos están allí para hacer muchas de estas labores de modo que se puedan agilizar los procesos y la gente pueda ser confrontada con el mensaje de Jesucristo sin interrupciones. De igual manera vemos que cuando la iglesia empieza a surgir, los apóstoles sienten el mismo apremio frente a las responsabilidades administrativas. Si bien sabían que la labor de ayuda al necesitado era importante, esta los estaba absorbiendo de tal manera que no podían dedicarse a lo que era su verdadera función. Los doce entonces se dirigen a la congregación y dicen: –No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios para servir a las mesas. La preocupación de los apóstoles no tiene que ver con la indignidad del servicio sino con la prioridad de su llamado. Es por esto que, a quienes comisionan para los asuntos administrativos, son personas seleccionadas en base a ciertos criterios básicos como son: 1.Buen testimonio 2.Llenos del Espíritu Santo 3.Llenos de sabiduría Si hubiese sido una función sin mayor importancia, los doce no hubiesen planteado prerrequisitos tan fuertes. Las funciones relacionadas con la administración y el orden de la casa del Señor son muy importantes. Ahora bien, lo que hemos venido diciendo se aplica tanto para los diáconos como para los ujieres. Los primeros serán los encargados de administrar los recursos destinados a los necesitados y de dar a los que menos tienen en la iglesia. Los segundos se encargan de recibir a los creyentes y de velar por que el culto se desarrolle sin contratiempos. Tanto los unos como los otros deben ser de buen testimonio y llenos del Espíritu Santo y de sabiduría. Tanto los unos como los otros son responsables delante de Dios de su función. Tanto los unos como los otros sirven a Dios por medio de lo que están haciendo. |
Diacono:
Panderista:
Apostol:
Predicador:
Maestro:
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